lunes, 17 de junio de 2013

UN GANADOR ETERNO.

Hordas a por mí vinieron.
Atacaron mi cuerpo y mi mente, y aunque mi espíritu debilitaron, nunca mis ganas de luchar ataron.


Esperé muchas veces que de mí se olvidaran.
¡¡Dejadme!! Una y otra vez les dije, pero mi voz  jamás por ellos fue escuchada.
Eran muchos, demasiados, y yo solo una pequeña persona que ignorante no entendía como alguien podía reir a costa del dolor ajeno.
Y entonces con el tiempo las caras dejaron de ser caras.
Se convirtieron en una masa. Un ente. Todos iguales.
Que equivocada estaba.


Me dejé engañar por esos que, debiles de alma, una vez incansables me atacaron y morálmente dañaron.
No dejé de luchar, pero si deje de confiar.
 

Viví así un tiempo, y escondida con un corazón recluido aparenté.
No me importa les mostré, no siento pena ni vergüenza.
Sonrío, ¿ves? estoy bien.
Así pensé, no se darán cuenta.
Esa fue mi secreta obsesion, porque antetodo no quería que álguien viera esa debilidad. La mía.


Pero que importa me digo en ocasiones ahora.

Ya no hay hordas de deformes caras que hacia mí vengan.
No hay sonrisas en retorcidas caras.
Ya no necesito estar alerta.
Ya no respondo a los ataques con mas aprendidos ataques.
Mi defensa por fin bajó la guardia.


Ahora veo algunas caras.
Te veo a ti.
A ti porque aunque me costó, ahora se que la bondad existe ahí fuera.
Porque eres una de esas buenas personas que dejé de ver, y me alegro enormemente de ahora poder ver con estos nuevos ojos.
Doy las gracias a los que pasaron por mi vida dejando un grato recuerdo. Fui rescatada por ellos.
Si esas personas no hubiesen estado ahí en esos instantes que jamás serán perdidos, algo hubiese cambiado.

Si ellos no existieran en mis recuerdos, aun me encontraría perdida en mitad de una horda que taparía mi vista, y recluida etérnamente me encontraría bajo el influjo de una mentira.
 

Que bonito seria poder dar, aunque sea por un segundo en este inmenso tiempo algo de luz a una vida como la tuya, la tuya, la tuya...
Como tu, y tu, y tu, y tu... que sin tener porque, solo nos cruzamos ya ves, conseguiste iluminar en esa ocasión la mía.
No siento odio. Me dejó el rencor.Se alejó como el humo espeso que cuando parece te va a asfixiar es vencido por la brisa que lo aleja sin más.
Gracias brisa por despejar mi vista dejando atrás mi ceguera.

Brisa querida que me quitaste y cambiaste y en mi corazón dejaste un infinito GRACIAS que nunca será presa. Que siempre ganador será.
El ganador eterno que me acompañará.

3 comentarios:

  1. Por suerte no todo es malo.
    Por suerte, se cruzan maravillosas personas en nuestro camino.
    Y gracias a esas personas vuelve la confianza.

    Me atrapas en tu texto.
    Yo también me sentí así de angustiada y dolida en momentos de mi vida, pero el amor de las personas que quiero ganó a todo eso.


    Un besito y a seguir así.
    Hasta tu próxima actualización :)

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  2. Un texto cargado de tantas cosas a la vez...dolor y esperanza unidos.
    En momentos de nuestra vida nos aferramos tan fuerte a aquellas cosas que en su momento pudieron pasar desapercibidas pero con el paso del tiempo sen hacen tan importantes y toman un valor incalculable.
    Flota en el aire un extraño aroma...
    Me gusta la imagen,es la lucha pero en compañia.

    Ains mi Ana que vale mas ella!!!!! Besotes axuxaos.

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  3. Nunca sabemos con que nos vamos a encontrar, a veces la persona más inesperada, el detalle menos pensado, la palabra menos meditada puede influir tanto y no nos damos cuenta... pero ojala siempre sea para bien...
    :)

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