Frankie desayuna rápido, esa mañana se levantó después de hora, últimamente se le hace difícil dormir.
Llegaré tarde, piensa, y corriendo sale por la puerta casi sin peinar y poniéndose la chaqueta del revés.
Sube al coche y conduce hacia la carretera que lo lleva a un edificio de oficinas que es donde trabaja.
9:10 de la mañana, 10 minutos tarde, ese día comenzaría con la reprimenda del secretario de un jefe afanado en la puntualidad y la eficiencia.
Ya es de noche, y después de otro día de desidia laboral se sienta en el sofá de su casa con una pizza fría y una cerveza frente al televisor.
Cambia de canal, no hay nada. Cambia otra vez.
Ve comenzar una película que descarta inmediatamente después de saber que se basa en una historia romántica.
Después de cambiar y cambiar se levanta ya cansado de la televisión, y con media pizza en el estomago decide salir.
Son las 10 de la noche. Necesita que le de el aire.
Es lo que suele hacer para sofocar un mal día, cosa demasiado habitual las ultimas 3 semanas.
Saliendo por la puerta se cruza con Sara, una joven vecina que siempre que lo ve se detiene para conversar con él.
Buenas noches le dice con picara sonrisa mientras lo mira coqueta.
Frankie responde a su saludo e intenta seguir su camino, pero Sara no es fácil de evadir.
_¿Que tal el día?_ Pegunta la chica deteniendo el paso de Frankie.
El joven no se siente con ganas de pararse a conversar pero aun así responde educado.
Las reglas del juego están escritas, y aunque él no las escribió es necesario cumplirlas
_Bien, gracias_ Contesta escueto aunque sonriente.
Ella se acerca a él con la intención de preguntarle algo pero, Frankie rápido comenta que tiene que irse.
_He quedado y ya llego tarde. Pasa buena noche Sara_
Sara lo ve alejarse con gesto serio respondiéndole en voz baja, adiós.
Mientras conduce, Frankie piensa en su vecina desde hace tiempo encaprichada con él.
Aunque se hace el tonto, no es algo que le haya pasado desapercibido.
Una mujer sabe como hacerse notar, ya le había quedado claro en varias ocasiones.
Pero él nunca fue hombre de romances.
Puede que fuese un poco cruel, pensaba a veces cuando se la encontraba.
Ella siempre cordial y decidida, era de admirar, ya que él amable pero huidizo, con su falsa ingenuidad siempre la rechazaba.
Pero Frankie solo se escondía para no dar la cara si el peligro de cruzar una linea que no quería aparecía.
Sabía que ella tenía ese poder que puede hacer a un hombre replantearse hasta sus convicciones.
Y la mejor defensa ante un peligro inminente es buscar un buen refugio donde esconderse, esa era la filosofía de Frankie, un hombre de vida sencilla que no quería complicaciones.
Llegó al bar que últimamente visitaba casi cada noche.
No quedaba con nadie, él solo aparecía, tomaba unas copas y que la noche decidiera.
Esa noche en particular, estaba aburrido y bebiendo demasiado, por lo que algo ebrio decidió que ya había terminado, y volvió a casa.
Ya en la puerta de su domicilio se sentó en el porche.
Pasada la una de la madrugada, a pesar de tener que levantarse temprano al día siguiente el alcohol aun hacía de las suyas, por lo que le apeteció sentarse en el porche para despejarse antes de recogerse.
Miró hacia la casa de su vecina, a veces lo hacía de forma casi mecánica, y vio la luz de su cuarto encendida.
Era un adosado. Adosados de una fachada irregular en los que la parte de la entrada se situaba mas atrás que una de las esquinas, la esquina donde estaban las habitaciones.
Él en el lugar donde se sentaba lograba ver con claridad la ventana de la habitación donde Sara dormía.
Y esa noche, a pesar de que las cortinas se encontraban echadas, la luz le bastó para ver dos siluetas abrazadas.
Sara se había cansado de esperarlo, y apartando la vista se reclinó en su asiento con una sonrisa al pensarlo.
Lo mas ridículo de todo era que Frankie no sonrió de alivio sino de frustración.
Solo deseaba que el sentimiento que le provocó verla con otro se fuera, engañándose a si mismo con una sonrisa como siempre hacía.
El romance no es para mí pensó, y aun sonriendo se levantó y entró en su casa con el pensamiento de mañana, comenzar otro día.

Ese gran desconocido...
ResponderEliminarMuchos lo explican y te aconsejan
aunque ellos mismos nunca lo entiendan
Otros preguntan y hasta se quejan
porque siempre les atropella
Y el no distingue
cuando aparece no avisa el alma rueda y te lleva
El corazón improvisa, sin darte cuenta te enreda.
Yo digo que:
Compartiendo se llega a construir este invento de intentos, lamentos
De corazones medio contentos y poco a poco terminan los cuentos
Con tiempo, va lento,
se equilibran sentimientos menos dura es la amargura
La locura es quien madura y asegura la cordura que más dura.
Intentando definir el amor vamos tirando
Avanzando ese gran desconocido va ganando
Intentando definir el amor
Muchos lo esperan y desesperan
Cuando aparece por vez primera
Otros lo elevan en un poema
Bellas palabras, noches en vela
Y el es eterno
Es inmortal ante el tiempo es huracán y es tormenta
Es esperanza y aliento, es una puerta entreabierta.
Yo digo que:
Compartiendo se llega a construir este invento de intentos, lamentos
De corazones medio contentos y poco a poco terminan los cuentos
Con tiempo, va lento,
se equilibran sentimientos menos dura es la amargura
La locura es quien madura y asegura la cordura que más dura.
Intentando definir el amor vamos tirando
Avanzando ese gran desconocido va ganando
Intentando definir el amor.
Hola Ana de mi alma...me gusto anto la imagen,como el texto y el video,la cancion es pegadiza...El amor es peligroso :)
Besitos grandotes!!!
Ay el amor... indefinible e incomprensible a veces. La imagen muy potente!! :)
ResponderEliminarAbrazo!!
He sonreido leyéndote
ResponderEliminary me he sentido un poco Frankie
jeje
Vaya, vaya, yo también soy Frankie.
ResponderEliminar¿ El amor es peligroso? tal vez, pero también hermoso.
Oleeee que bien he quedado xD
Besines, y una buena historia, lo dicho, somos frankie xD